Cuba se prepara para enfrentar este martes uno de los apagones más severos registrados en su historia reciente, con cortes eléctricos que podrían afectar de manera simultánea a más del 64 % del territorio nacional, especialmente durante el horario de mayor consumo.
De acuerdo con estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE), la capacidad de generación rondará apenas los 1.134 megavatios, mientras que la demanda máxima superaría los 3.100 megavatios, lo que genera un déficit cercano a los 2.000 megavatios. Esta situación obligará a desconexiones programadas para evitar un colapso total del sistema.
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agravada en los últimos meses por la escasez de combustible. Las autoridades cubanas atribuyen el deterioro a las restricciones impuestas por Estados Unidos al suministro de petróleo, lo que ha impactado directamente la operatividad de las plantas generadoras.
Actualmente, seis de las dieciséis unidades termoeléctricas se encuentran fuera de servicio por fallas técnicas o mantenimiento, incluidas dos de las más grandes del país. A esto se suma la paralización total de la generación distribuida mediante motores, una fuente clave del sistema eléctrico, debido a la falta de combustible.
Ante este panorama, el Gobierno ha aplicado medidas de emergencia como la reducción de servicios públicos no esenciales, ajustes en los horarios laborales, impulso al teletrabajo y un fuerte racionamiento de combustibles. Sin embargo, los apagones continúan afectando la vida cotidiana, la actividad económica y el transporte.
Especialistas independientes señalan que la crisis es resultado de décadas de infrafinanciamiento del sistema eléctrico, estimando que serían necesarios miles de millones de dólares para su recuperación. Mientras tanto, los cortes prolongados siguen generando malestar social y profundizando la contracción económica del país.
