Por Javier Genao
Dajabón, RD. — En medio de la creciente ola de incertidumbre y debates que ha generado el proyecto del Puerto Seco en esta provincia fronteriza, el empresario Kilderes Taveras decidió hablar. Y lo hizo apelando no solo a los datos, sino también a la memoria colectiva de un pueblo que, según él, ha sido testigo de su trayectoria.
“Yo no soy de afuera. Soy de aquí”, expresó con firmeza, en un mensaje cargado de emotividad que busca calmar los temores de comerciantes y ciudadanos que ven en el proyecto una posible amenaza a su sustento.
Durante más de tres décadas, Taveras ha sido una figura activa dentro del comercio regional, trabajando —según sus propias palabras— “hombro a hombro” con pequeños y medianos comerciantes en las 14 provincias del Cibao, incluyendo el dinámico mercado fronterizo con Haití. Su modelo, insiste, nunca ha sido competir, sino distribuir a través de quienes sostienen la economía local.
“Yo nunca he vendido directo. Siempre he trabajado con ustedes y eso no va a cambiar”, aseguró, tratando de desmontar la percepción de que el Puerto Seco desplazaría a los comerciantes tradicionales.
Un proyecto bajo sospecha… y bajo defensa
El Puerto Seco ha sido objeto de críticas y temores en distintos sectores de Dajabón. Sin embargo, Taveras sostiene que gran parte de la preocupación surge de la desinformación.
“Ahí no se compra ni se vende. Es un centro de servicio”, aclaró, subrayando que su función principal será facilitar procesos logísticos que actualmente deben realizarse en la capital.
Lejos de representar una amenaza, el empresario lo define como una oportunidad histórica: “Lo que hoy se hace en Santo Domingo, ahora se podrá hacer aquí. Eso significa más oportunidades para nuestra gente”.
Desarrollo vs. miedo
El discurso de Taveras no solo se centra en la defensa técnica del proyecto, sino también en una narrativa de desarrollo y progreso. Mencionó ejemplos internacionales, asegurando que los puertos secos han sido clave en países como Estados Unidos, México y Panamá.
Pero más allá de los referentes globales, su argumento apunta al impacto local: ampliación del mercado, descongestionamiento del tránsito, mayor seguridad vial, un parqueo con capacidad para unos 100 camiones, y la creación de una zona franca e industrial que —según afirma— generaría empleos y dinamizaría la economía fronteriza.
“¿Cómo no apoyar un proyecto que trae más empleo, más orden y más futuro?”, cuestionó.
Un llamado a la unidad
En un tono conciliador, el empresario hizo un llamado a dejar de lado los temores y divisiones. “Aquí no hay grandes contra pequeños. Aquí hay un solo Dajabón que quiere avanzar”, expresó.
Anunció además que en los próximos días se convocará a una reunión abierta para presentar los detalles del proyecto y responder inquietudes de la ciudadanía.
“Este no es momento para dividirnos. Es momento de dar el paso. Dajabón merece más”, concluyó.
Mientras tanto, el debate sigue abierto en una provincia que se debate entre el miedo al cambio y la esperanza de desarrollo.
