“Asociaciones” o bandas: el secuestro del comercio en la frontera
red de malhechores disfrazados de comerciantes
Por Javier Genao
Dajabón.– Lo que alguna vez fue un símbolo de intercambio, sustento y esperanza en la frontera norte, hoy se ha transformado en un escenario marcado por el desorden, la violencia y el control de grupos que, según denuncian agricultores, operan más como mafias que como asociaciones.
El mercado fronterizo de Dajabón, eje vital del comercio binacional, se encuentra bajo una creciente sombra de irregularidades. Productores locales aseguran que las denominadas asociaciones de comerciantes han degenerado en estructuras cerradas, excluyentes y, en muchos casos, violentas. “Esto no es una asociación, es una asociación de malhechores”, sentencia un agricultor que, por temor a represalias, pidió el anonimato.
Las denuncias no son menores. Se habla de agresiones físicas, jóvenes apuñalados, personas baleadas y mutiladas, en medio de disputas por el control de los espacios de venta. La situación ha escalado a niveles alarmantes, mientras las autoridades municipales y organismos de seguridad parecen mirar hacia otro lado.
A esto se suma una práctica que ha indignado aún más: individuos que figuran como miembros simultáneos de múltiples asociaciones, consolidando así un control casi absoluto del mercado y desplazando a quienes realmente producen la tierra. Agricultores dominicanos denuncian que se les impide vender libremente sus cosechas, siendo víctimas de un sistema que los margina en su propio territorio.
El panorama se torna aún más tenso ante la posibilidad de la instalación de un “puerto seco” en la zona, lo que ha encendido las alarmas entre los grupos que actualmente dominan el mercado. Según fuentes locales, este proyecto podría desmontar estructuras de control existentes, lo que explicaría la creciente resistencia y el clima de nerviosismo.
Mientras tanto, el comercio binacional —clave para la economía de la región— se ve afectado por restricciones arbitrarias. Ni dominicanos ni haitianos pueden ejercer libremente su derecho a comerciar, en un espacio que debería ser de integración, no de confrontación.
Hoy, Dajabón no solo enfrenta una crisis comercial, sino también una crisis de autoridad. La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo permitirá el Estado que el mercado fronterizo siga siendo territorio de nadie?
Diversos sectores han comenzado a alzar la voz, exigiendo la intervención urgente del Gobierno central antes de que la violencia cobre nuevas víctimas. Porque en Dajabón, el comercio ya no solo se mide en dinero… sino en riesgo de vida.
