Este año se prevé que los precios de la energía aumentarán un 24% hasta alcanzar su nivel más alto desde el conflicto de Rusia con Ucrania en 2022, dado que la guerra en Oriente Medio está provocando una grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos.
El dato lo ofrece el Grupo Banco Mundial, al dar ca conocer su reciente informe “Perspectivas de los mercados de productos básicos”, en el que asegura que los precios generales de los productos básicos aumentarán un 16%, impulsados por el vertiginoso incremento de los precios de la energía y los fertilizantes, y por los máximos históricos que han alcanzado los precios de varios metales clave.
El análisis indica que la crisis tendrá graves consecuencias para la creación de empleo y el desarrollo.
Los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 35% del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar, han desencadenado la mayor crisis de suministro de petróleo registrada hasta la fecha, con una reducción inicial en el suministro mundial de alrededor de 10 millones de barriles por día.
“La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda”, señaló Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial. Agregó que las personas más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y combustibles, serán las más perjudicadas, al igual que las economías en desarrollo que ya están agobiadas por una pesada deuda.
