El número de fallecidos por el potente terremoto que golpeó el suroeste de Japón aumentó este miércoles a por lo menos 18, mientras soldados, bomberos y equipos especializados continúan buscando sobrevivientes entre edificios derrumbados en la prefectura de Kumamoto.
El balance más reciente incluye 62 personas heridas, seis de ellas de gravedad. Tres trabajadores permanecen desaparecidos en el centro comercial Aeon Mall de Kashima, uno de los lugares más afectados por el desastre, según informaciones de las autoridades regionales recogidas por Associated Press.
El sismo ocurrió el martes a las 4:27 de la tarde, hora local, y alcanzó una magnitud preliminar de 7.1, según la Agencia Meteorológica de Japón. El hipocentro se localizó a 16 kilómetros de profundidad en la región de Kumamoto. Las ciudades de Uki y Hikawa registraron el nivel 7, el máximo de la escala japonesa de intensidad sísmica.
La cifra de víctimas ha aumentado rápidamente. Los primeros informes hablaban de dos o tres muertos, pero durante las operaciones de rescate fueron recuperados nuevos cuerpos en viviendas, instalaciones industriales y el centro comercial parcialmente destruido.
El centro comercial concentra las labores de rescate
Los esfuerzos se concentran en el Aeon Mall Kumamoto, donde parte del segundo piso se desplomó y, aproximadamente una hora después del terremoto, ocurrió una fuerte explosión que arrancó paredes y dejó expuesta la estructura metálica del edificio.
Las autoridades investigan si la explosión fue provocada por una fuga de gas licuado de petróleo. Cientos de clientes habían sido evacuados después del movimiento principal, pero varios empleados permanecieron dentro o regresaron al inmueble antes de la explosión.
Los equipos de emergencia han conseguido sacar a varias personas de los escombros, aunque todavía buscan a tres trabajadores.

El centro comercial, que alberga aproximadamente 200 establecimientos, había reabierto sus puertas el pasado 13 de junio después de una remodelación destinada a reforzar su resistencia sísmica. El inmueble también sufrió daños importantes durante los terremotos de Kumamoto de 2016.
Otra de las tragedias ocurrió en una planta de Nippon Paper Industries, en Yatsushiro, donde el derrumbe de una chimenea causó la muerte de cinco trabajadores. También falleció un técnico vietnamita después de que una grúa cayera sobre él en su lugar de trabajo.
Miles de personas permanecen refugiadas
Cerca de 9,000 residentes se encuentran alojados en más de 400 centros de evacuación. Decenas de miles de viviendas continúan sin electricidad y varias comunidades sufren interrupciones del servicio de agua, mientras hospitales próximos al epicentro trabajan con capacidad limitada.
Uno de los centros médicos describió sus instalaciones como un «hospital de campaña» debido a la llegada constante de heridos y a los problemas de energía. Otro hospital suspendió temporalmente las nuevas admisiones después de atender a 86 pacientes afectados por el terremoto.
La primera ministra Sanae Takaichi afirmó que las operaciones representan una «carrera contra el tiempo» y ordenó movilizar todos los recursos disponibles. Miles de militares, policías, bomberos y miembros de la Guardia Costera participan en las búsquedas, el transporte de pacientes y la distribución de agua y alimentos.
Las altas temperaturas complican la emergencia. Kumamoto podría registrar máximas superiores a los 35 grados Celsius durante los próximos días, por lo que las autoridades temen casos de deshidratación y golpes de calor entre los evacuados y rescatistas.
Japón advierte sobre otro movimiento fuerte
La Agencia Meteorológica ha contabilizado cerca de 200 movimientos perceptibles desde el terremoto principal. Entre ellos figura uno de magnitud 6.1, que alcanzó el nivel 5 inferior en la escala japonesa de intensidad sísmica.
El organismo advirtió que durante aproximadamente una semana podría producirse otro terremoto capaz de generar una intensidad cercana a 7, con mayor riesgo durante los primeros dos o tres días. La actividad se extiende por una amplia zona próxima a los sistemas de fallas activas de Futagawa y Hinagu.
El terremoto tuvo un mecanismo de falla de desplazamiento lateral, provocado por presiones en dirección este-noreste y oeste-suroeste. La poca profundidad del hipocentro contribuyó a que la sacudida fuera especialmente destructiva en las localidades cercanas.
La alerta de tsunami fue retirada
La Agencia Meteorológica emitió inicialmente una advertencia de tsunami para los mares de Ariake y Yatsushiro, pero la retiró a las 6:10 de la tarde del martes sin que se registraran olas destructivas.
El aeropuerto de Aso Kumamoto reanudó operaciones limitadas, aunque continúan las cancelaciones de vuelos. Los trenes bala de la línea Kyushu permanecen suspendidos mientras se inspeccionan vías, puentes y equipos ferroviarios.
Varias carreteras presentan grietas o hundimientos y algunos tramos de autopistas siguen cerrados.
Las autoridades japonesas informaron que no se detectaron anomalías en las plantas nucleares cercanas. Sin embargo, mantienen la vigilancia ante posibles réplicas, derrumbes adicionales y deslizamientos de tierra en terrenos debilitados por el movimiento.
