El primer gran promotor deportivo que conocí en Baní fue Abelardo Castillo Gómez, cariñosamente La Pava. Sé que antes estuvieron Luis María Herrera, Rafelito Ortiz Celado y otros. Después de él llegaron Freddy Pimentel, ‘’el prospecto’’, Manuel Suazo, ‘’Ñeñé’’, Pedro Fortuna y otros.
El con su liga Federico Velázquez se mantenía en el play y en las sabanas que abundaban en los años 60 y todavía en menor medida en la década del 70.
Me contó que se inició en 1959 creando un equipo de pequeñas ligas y más adelante las recordadas ligas deportivas.
Decenas de niños estaban siempre con Abelardo. Cuando no en las practicas o ‘’fogueo’’ o recolectando para comprar utilería, cuando no para recibir a un equipo ‘’de los campos’’, o para visitarlos. Luego esos mismos intercambios se hacían con otros pueblos.
Lo acompañé mucho en esas jornadas. Ya había una lista. En ella estaban los principales comerciantes de entonces: la bodega Lara, la compraventa La Consiente, la agencia Phillis de don Braulio Mejía, mí padrastro Simeón Mariñez, don Vinicio Pimentel y una larga lista que si el ingeniero Víctor Pimentel, el hijo de Negra, u otro de los que hacíamos el recorrido lee estas líneas me ayudará a completarla.
Pero Abelardo fue quien introdujo en Baní, hasta donde yo se, los famosos Boy Scout. Recuerdo entre los instructores a Greene Lora, del barrio Las Arepas.
Las famosas giras de estos, su lema de ‘’siempre listo’’ y sus enredados nudos eran la atracción de los muchachos de entonces. En cualquier actividad que se necesitara personal para ayudar ahí estaban los Boy Scout con su uniforme. Parecían una especie de cadetitos.

En los tiempos que Abelardo empezó los guantes eran un lujo. Los muchachos nos hacíamos trochas de tela, confeccionábamos bates con un palo a veces hasta medio torcido y en ocasiones se jugaba con pelotas de trapos forradas con ‘’teipi’’ y ‘’aparabamos’’ hasta a mano limpia.
La Pava siempre detrás de un comerciante para que donara el ‘’uniforme’’, que en ese tiempo eran una franelitas a las que se le ponía el nombre del donante usando un molde de cartón con las letras ‘’sacadas’’ y una bombita de ‘’Fly’’ para rosearle la pintura.
En esos donantes sobresalían Chocho Pimentel, La Famosa, Casa Mejía y otros. En ocasiones se le ponía además un nombre adicional como Los Invencibles, Los Vencedores y al fin.
El primer juego de guantes lo consiguió con el afanado cronista deportivo Tomás Troncoso, del popular programa ‘’Los Deportes en Marcha’’, cuando este era sub.-comisionado de Deportes en los años sesenta.
Carajitos
Recordando hicimos una lista de carajitos que él entreno algunos de los cuales jugaron amateur y más adelante unos cuantos fueron ‘’firmados’’ al profesionalismo.
Cabe destacar a Rafael Landestoy (Guaba), (Mario) Melvin Soto, Luis Pujols, Billy Franjul, Miguelito Franjul, Luis María Pimentel, Juan Melo, Manuelsito Lara, los hermanos Mario y Adriano Piña, Víctor (barriga larga) Pimentel, los hermanos Serret, Jorge, Carlos y Chio, Reyson Pimentel. Gustavo Batle (el hijo de doña Elsa).
También los hermanos Josian y Luis (Marullo) Anciani, Sócrates García (El Tawa) y Radhames Soto, popularmente Garabato quien merece su capítulo aparte.
No se pueden quedar Armando Arias, Braulio Vicente (Blá), Héctor Melenciano, la cencia, como le decía un amigo, el cuadroso Luis Mejía (Kilimí), siempre ajustao, Franklin Germán (La Cigua), Wilson Pimentel (Patica al igual que nuestro ex gobernador Ramón Guerrero, con todo respeto) y Cuco Maríñez, uno de los más populares por sus sanas ocurrencias.
Completemos esta incompleta lista con Miguel Pérez (Gambao), Jesús Báez (Tirita), Androcles Ortiz y los hermanos Toñín y Billo Pimentel.
Cuando yo tenía programas deportivos en la radio local Abelardo siempre me llevaba notas de prensa que firmaban con su nombre y un titulo que nunca dejo, Comisionado de Deportes.
Durante un tiempo consiguió un buen trabajo en San Cristóbal y por allí siguió en su tiempo libre trabajando con los colegios Salesianos y La Salle en Haina, retornando años después con sus mismos brios a esta comunidad.
Sus desvelos por el deporte están en la mente de los que estuvimos cerca de él y se que en algun momento le rendirán un tributo a este titan que a veces bajo un sol abrazador con un bate en la mano roleteaba a los infilders y le mandaba ‘’flai’’ a los jardineros acompañado de instrucciones para que mejoraran su desempeño.
Abelardo Castillo Gómez (La Pava), a ti en agradecimiento eterno.
