El Gobierno japonés ha anunciado que cualquier extranjero que quiera pedir la doble nacionalidad en el país deberá demostrar que lleva al menos diez años residiendo allí, en lugar de los cinco actuales, según la nueva medida presentada este viernes por el ministro de Justicia, Hiraguchi Hiroshi.
El Gobierno también exigirá una demostración de que los solicitantes están «bien integrados en la sociedad japonesa» a través de un examen de su historial fiscal, de acuerdo con el anuncio realizado sobre una medida que entrará en vigor a partir del próximo 1 de abril.
El anuncio traduce en hechos las medidas propuestas a principios de año por la ultraconservadora primera ministra del país, Sanae Takaichi, quien llevaba meses denunciando las facilidades, a su entender, concedidas por las autoridades japonesas a la hora de otorgar la nacionalidad, hasta el punto de que era más fácil obtenerla que un permiso de residencia permanente.
Pero, en realidad, el principal impulsor de la medida es un partido aliado de la primera ministra, la conservadora-libertaria Asociación Japonesa de Innovación, Ishin Nippon, que en septiembre de 2025 presentó una propuesta al Ministerio de Justicia instándolo a adoptar medidas más estrictas que limitaran el número de residentes extranjeros y establecieran las condiciones bajo las cuales los ciudadanos podrían ver revocada su nacionalidad.
Esta medida cuenta también con el beneplácito de un emergente partido de ultraderecha, el Sanseito, quien ha instado al Gobierno al que vaya un paso más allá y declare que los japoneses nacionalizados, o kikajin, puedan presentarse a un escaño en la Dieta Nacional, el Legislativo japonés.
En 2025, un total de 14.103 personas solicitaron la doble nacionalidad. De estas peticiones, 9.258 fueron aprobadas y 666 acabaron rechazadas, según el Ministerio.
