Dajabón.– La escena que durante meses parecía haber desaparecido vuelve a repetirse con crudeza en los parques y espacios públicos de Dajabón: decenas de niños haitianos, visiblemente desprotegidos y en condiciones de abandono, han regresado a ocupar glorietas, aceras y áreas recreativas, ante la mirada indiferente tanto de las autoridades haitianas como dominicanas.
Lo que debería ser un llamado urgente a la protección de la niñez se ha convertido, para muchos munícipes, en un foco de temor y tensión. Visitantes habituales de los principales parques han optado por dejar de acudir a estos espacios, denunciando conductas agresivas protagonizadas por algunos de estos menores, quienes —según testimonios— portan armas blancas, piedras y otros objetos con los que intimidan y agreden a ciudadanos que solo buscan compartir en familia.
La situación ha generado un clima de zozobra que golpea directamente la convivencia comunitaria. Padres evitan llevar a sus hijos a los parques, adultos mayores han dejado de frecuentar los espacios públicos y comerciantes de la zona aseguran que la afluencia de personas ha disminuido notablemente.
Sin embargo, detrás del miedo también se esconde una realidad más dolorosa: niños expuestos a la calle, sin protección, sin orientación y sin acceso a derechos básicos. Organizaciones comunitarias advierten que el problema no puede abordarse solo desde una óptica de seguridad, sino también desde una respuesta humanitaria y binacional que priorice la niñez y restablezca el orden sin violencia.
Hasta el momento, no se ha anunciado ninguna acción concreta que enfrente esta problemática de manera integral. Mientras tanto, los parques de Dajabón, antes símbolo de encuentro y esparcimiento, se vacían poco a poco, atrapados entre el abandono institucional y una crisis humana que sigue creciendo a plena luz del día.
