Transitar por las aceras de las calles del Distrito Nacional es una odisea para las personas que poseen algún tipo de discapacidad visual.
Al momento de trasladarse de un lugar a otro, los no videntes suelen encontrar escombros de construcciones, basura, vehículos mal ubicados y aguas residuales que complican el desplazamiento.
Esa escena se puede observar en varias calles de los barrios Villa Consuelo y Villa Juana, dos sectores separados por la Expreso V Centenario, otra avenida que muestra complejidades para los discapacitados.
La calle Baltazar Álvarez casi esquina Felipe Vicini Perdomo, en Villa Consuelo, es una que contiene negocios dedicados a la herrería y a la búsqueda de diferentes elementos que pueden traer los materiales antiguos.
José Encarnación, un hombre que posee un negocio en la vía, reveló que la presencia de estos vendedores provoca que los desechos, materiales y chatarras se apoderen de las aceras y compliquen el andar de los residentes y de las personas que tienen discapacidad visual.
“Yo no paso un vehículo mío por ahí por la cantidad de escombros, varillas y tornillos que hay. Yo creo que la solución de eso son los policías municipales. ¿Cuál es la otra solución? Si yo te encuentro con eso allá afuera y ya yo recogí, te coloco una multa”, comentó Encarnación.
La versión del comerciante fue respaldada por otros residentes de la calle, quienes expresaron sus quejas por la situación y revelaron que la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN) ha intentado quitar los negocios; no obstante, los vendedores vuelven y se colocan en nuevamente en los lugares de donde fueron retirados.
En ese sentido, la avenida Padre Castellanos, conocida popularmente como «la 17», es otra que presenta adversidades para personas con discapacidad visual.
Un recorrido realizado por periodistas de este medio evidenció la presencia de vehículos que suelen estacionarse hasta en las aceras de la ruta. Además, utensilios para los hogares como muebles, sillas, estufas y bases de colchones emergen en una posición desfavorable para el transitar de los peatones.
Según una empleada que trabaja en la zona, los negocios no suelen tener permisos para colocar mercancías en las aceras, pero los vendedores lo hacen de igual forma.
«Hoy puede ser que vengas y encuentres esto aquí y mañana puedes venir y no encontrar nada de esto aquí. Eso no está permitido», dijo la negociante que decidió declarar desde el anonimato.
La mujer también aprovechó para revelar que, al tener los espacios congestionados por accesorios, los empleados suelen brindar apoyo cuando una persona ciega o con discapacidad motriz transita por el frente de los negocios.
«Hay muchos que saben para dónde van caminando, hay otros que no saben y vienen chocando con su bastón y hay otros que les decimos que doblen a la derecha o a la izquierda», explicó la negociante que tiene tres años vendiendo en el lugar.
Otra área donde se pudo evidenciar obstáculos fue sobre las aceras de la calle Marcos Ruiz, antigua 20, de Villa Juana. Allí están instaladas decenas de tiendas de repuestos de vehículos que suelen llevar a cabo sus trabajos en los espacios destinados a los transeúntes.
Un problema preocupante
Lino Delgado, presidente de la Fundación Dominicana de Ciegos (FDC), mantuvo una conversación con periodistas de Listín Diario y expresó que los invidentes sienten “temor” por la situación.
“A las personas con discapacidad visual nos cuesta desplazarnos por ciertos lugares del Distrito Nacional. Eso constituye un verdadero caos, debido a las tantas barreras que existen en nuestras aceras”, expresó Delgado.
Delgado aprovechó para advertir también sobre el desplazamiento de motocicletas por las aceras, dilema que se combina con la presencia de desechos y materiales en el pavimento, que suelen encontrarse en el costado de las calles.
“Nos sentimos con mucho temor de transitar por nuestras calles, cuando viene a ver aparece un motorista que está por encima de la acera y uno no sabe qué nivel de seguridad tiene uno en ese aspecto. Nos hemos encontrado con todo eso”, aseguró.
El hombre presidente de la fundación desde hace 19 años, aseveró que debe existir un proceso para concientizar a las personas y así “evitar por todos los medios esos obstáculos”.
“El tema de la inclusión es crear las condiciones para que todas las personas tengan acceso a los espacios físicos. Las aceras son para que las personas se desplacen con libertad, son para que la gente pueda caminar. Hay que evitar por todos los medios poner obstáculos que impulsen a las personas a andar por las calles”, concluyó.
El testimonio de Delgado fue respaldado por Miguel González, director ejecutivo de la FDC, quien reveló que la situación afecta constantemente a cerca de 50 estudiantes que suelen dirigirse a la fundación para tomar clases del sistema de braille y otras asignaturas.
«Los estudiantes cuando vienen hacia acá tienen muchas dificultades. Hay muchos negocios con cosas en las aceras y todas esas circunstancias afectan a los estudiantes que a veces dejan de venir por las dificultades», aseveró.
